Monday, January 18, 2016

Jaji: “El anime me salvó de estar en las calles”

Ismael, o Jaji, como es conocido entre sus amigos, ha pasado un poco más de la mitad de su vida admirando el anime (animación japonesa).

A los nueve años, cuando sus amigos jugaban con la pelota para distraerse, Jaji comenzó a ver sus primeras series de anime a sugerencia de un amigo que era mucho mayor que él. Su compañero ya se había convertido en fanático de las series.

Las primeras series que vio estaban en formato VHS (sistema de video casero). Jaji rememora que en esa época era muy difícil conseguir series en ese tipo de formato y solamente algunos conocidos suyos le podían proporcionar.

“Yo estaba pasando por una etapa muy complicada en el ámbito familiar y recuerdo que en ese tiempo no sabía qué era un anime. Comencé a verlo recién por curiosidad”, afirma.

La primera serie que vio fue “La Liga del Dragón” y después “Dragon Ball Z”.

Cuando tenía 10 años, el funcionamiento de un videoclub, que proporcionaba el material de anime, fue para Jaji la apertura a un mundo más amplio del anime.

MARATÓNICO

Jaji confiesa que hubo un tiempo en el que se encerraba durante días en su cuarto, con el objetivo de ver una serie completa de animes, sin interrupciones.

Cada serie de anime tiene como promedio entre 30 y 40 capítulos.

Cada uno de los capítulos tiene una duración de 20 minutos. Jaji solía adelantar las presentaciones de cada nuevo capítulo para terminar de ver la serie el domingo por la noche, cuando comenzaba el sábado por la mañana.

El anime se convirtió en el pasatiempo más importante de Jaji, cuando éste todavía era muy joven. Compartió pocas jornadas de juego con sus compañeros de colegio y sus primos, pues prefería estar frente al televisor para ver sus series favoritas.

“Cuando comencé, era muy difícil obtener información del anime, porque poca gente sabía y entendía de este arte”, confiesa.

¿Pero por qué su gusto por el anime? Para Jaji, los personajes de cada serie tienen un mensaje claro que va profundizándose en la audiencia.

“Lo que más me atrae es el contenido y el argumento que tienen. Muchas veces, como niño o adulto, puedes llegar a identificarte con los personajes que demuestran fortaleza, interés por lograr el éxito y no se dan por vencidos”, agrega.

PRODUCCIÓN PROPIA

Jaji se animó a producir sus propios dibujos con historietas, conocidas como mangas.

Junto con un amigo lograron reunir dinero para imprimir dos revistas de historietas.

“Éramos muy malos dibujando, lo reconozco, y la revista lastimosamente no tuvo éxito, pero es algo que todo fanático de anime al menos debe intentar una vez”, menciona.

Recuerda esa etapa como una parte muy emocionante de su vida por los desvelos que pasó buscando las historias y poniendo nombres a sus personajes para su revista que era distribuida de manera gratuita para incentivar en otros jóvenes el gusto por el anime.

Su objetivo era llegar a obtener la popularidad de La Infanta una revista de manga de origen cochabambino muy demandada en el país.

El MUNDO DE JAJI

El fracaso con su revista de manga fue para Jaji solo un tropiezo en su vida, como fanático del anime.

Ahora pasa más de 10 horas diarias rodeado de todo tipo de productos que tienen relación con el anime en su tienda comercial situada en la calle Oquendo entre Sucre y Bolívar.

Peluches, DVDs, pósters, mochilas, prendas de vestir, tazas y ropa con los personajes de las series japonesas son los compañeros de todos los días de Jaji.

Los productos son originales e importados desde el Japón. Una tienda en La Paz se los proporciona.

A los 23 años, este joven graduado en Ingeniería de Sistemas y productor y locutor radial decidió probar suerte en una empresa privada, pero se dio cuenta que lo que quiere hacer el resto de su vida es estar involucrado con su fanatismo por el anime.

“No tengo buena vista. Reconozco que me la dañé por ver tanta televisión y la computadora. El trabajo como ingeniero no estaba funcionando para mí por ese lado”, afirma.

En el mundo del anime, o de los otakus como también los llaman, Jaji es uno de los fanáticos más reconocidos. Las personas que gustan de este pasatiempo lo visitan incluso para pedirle consejos acerca de las series, los personajes, los pósters y todo lo que se puede adquirir en el mundo del anime.

“Mi madre está tranquila y contenta con lo que hago. Ahora tengo responsabilidades que cumplir con el negocio y también un título como profesional”, señala.

Además, dedica un tiempo extra para asistir a los eventos organizados por los fanáticos del anime y por cosplayers para hacer filmaciones y luego editarlas, de modo que queden como parte del material que siempre quieren poseer las personas que gustan de la cultura asiática.

Su mayor sueño es conocer algún día el Japón. Asegura que ahorrará para llegar hasta la cuna donde se crean los personajes que idolatra.

“El significado personal del anime para mí es netamente de entretenimiento. Hay papás que vienen acá y dicen que sus hijos de 10 años solamente quieren ver estas series y yo no lo veo como algo malo. Considero que es preferible que los chicos de esa edad tengan un pasatiempo sano a que estén consumiendo drogas u otras cosas. A mí el anime me salvó de estar en las calles”, confiesa.

¿CÓMO IDENTIFICARLOS?

Jaji tiene un tatuaje que dice Japón en el brazo izquierdo y es símbolo de uno de los grupos musicales que le gusta de ese país.

No obstante, éste no es un símbolo que lleven los fanáticos del anime, él lo hizo por gusto, pues por lo normal los fans del anime no tienen una característica que los identifique.

Ellos simplemente gustan de las series y de sus personajes. Como cualquier adolescente, en algunos casos llenan sus habitaciones de recuerdos como pósters, peluches, adornos o usan algunas poleras relacionadas con esta afición.

Sin embargo, hay también personas que no hacen nada de esto y simplemente ven las series.

Jaji afirma que un 10 por ciento de sus clientes es estudiante de colegio. El resto asiste a la universidad y son personas adultas.

Manifiesta que para ser fanático del anime no hay edad y que incluso conoce a empresarios y padres de familia que gustan de este pasatiempo.

“En Cochabamba son miles de personas a las que les gusta el anime. No es un pasatiempo fácil cuando uno empieza a crecer porque hay muchas personas que no lo entienden”, agrega.

Por ejemplo, para él los tiempos han cambiado. Pasó de ver una serie completa en dos días a verla en un mes. Sus actividades ya no le permiten invertir tanto tiempo en la televisión y ha optado también por comenzar a escuchar a los grupos musicales relacionados con las series.

No comments:

Post a Comment