Wednesday, February 8, 2017

Corea: sinónimo de calidad



El cine coreano se ha convertido en sinónimo de buenas películas. Cada año la industria del país asiático sorprende al mundo con propuestas novedosas e historias que atrapan la atención. Y lo mejor de todo: tiene oferta para toda clase de gusto, como se pudo comprobar el año pasado con el estreno de Tren a Busan (que llegó a Bolivia como Estación Zombie) y La Doncella.

Estrenada en el país en diciembre del año pasado, Tren a Busan llega en un buen momento para todo amante del terror que ya se hastió de los zombies, o al menos su representación en el cine más convencional.

Los muertos vivientes recuperan su papel de monstruos aterradores que perdieron con continuas y cada vez inferiores presentaciones de sagas como Resident Evil —donde son simplemente objetos que están allí para que los protagonistas maten seres sin aumentar la censura— o la serie The Walking Dead, en la que se han convertido en parte del escenario más que en una amenaza real. Eso sin hablar de la absurda Guerra Mundial Z.

En la cinta dirigida por Yeon Sang-ho y protagonizada por Gong Yoo, Jung Yu-mi y Ma Dong-seok el terror se fusiona perfectamente con el drama, contando tanto una historia que produce escalofríos —un grupo de personas trata de sobrevivir en un tren infestado por zombies— con un drama sobre las relaciones humanas en la época actual: un padre ausente en la vida de su hija, una pareja que espera su primer bebé, los complicados amores adolescentes. Todo esto sin alejarse de algunos dogmas del género de apocalipsis zombie, como la situación desesperada en un entorno claustrofóbico o los humanos que se convierten en villanos.

En el otro lado del espectro se encuentra La doncella, del laureado director Park Chan-wook, una cinta que, como ya nos tiene acostumbrados el director, shokea y embelesa. La película está basada en la novela Fingersmith, de Sarah Waters, y se ambienta en el periodo de la ocupación japonesa de Corea, cuando un estafador contrata a una joven campesina para que ejerza de doncella de una noble japonesa y la convenza de que se case con el artífice del engaño.

Como su trilogía de la venganza (Sympathy for Mr. Vengeance, Oldboy y Lady Vengeance), la obra de Park levantó polémica por su erotismo y la mezcla de lo sórdido con lo ridículo. Todo con un trasfondo de una belleza extraordinaria. Los paisajes de Corea del Sur se pintan en la pantalla como si fueran los cuadros de Van Gogh o de los artistas impresionistas.

Los actores Kim Min-hee, Ha Jung-woo, Cho Jin-woong y Kim Tae-ri resultan convincentes y, gracias a la soberbia dirección, el ritmo de la película logra transitar de la comedia picaresca al drama social; de una cinta de época a un relato en que lo anacrónico da fuerza a la crítica social y donde, al final, el amor se revela como lo esencial.


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